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jueves, 14 de marzo de 2013

Capitulo 4


Capitulo 4

Alicia estaba en la cama, para mi sorpresa había cumplido su promesa y se había quedado.
Yo la veía desde el sofá, fumándome un cigarro; el ultimo de la cajetilla.
Me había pasado la noche murmurándole al oído mis sueños más extraños. Como aquel del conejo color gris concreto que me perseguía corriendo por la playa. También le conté de mi vida, de mi hermano que es doctor en algún importante hospital en la parte alta de la ciudad, de mi papá que era un cascarrabias y apenas hablaba, si lo hacía era para decir algo de la dirección técnica de su equipo favorito de futbol (como odio el futbol).
Le contaba de que cuando era niño todavía tenía sueños que seguir y no conejos grises que me perseguían a mi, de niño quería ser astronauta, también quería ser bombero y luego quise ser Clint Eastwood.
Le conté a Alicia de aquel suceso que marcó mi vida. De cuando mi madre murió de una enfermedad neurológica muy extraña en el hospital de San Pedro, yo tenía 11 años y lloré como desconsolado, llore como nunca lo había hecho y nunca lo volvería a hacer en mi vida. Con mi madre murieron parte de mis sueños, cuando tenia 11 le dije a mi mamá que quería ser Clint Eastwood y ella me decía “Hijo tu puedes ser más que Clint Eastwood.” Y yo no lo entendía, a el era tan increíble, era vaquero y detective, tenía una Magnum 45, era un tipo rudo y no se la pasaba todo el día mirando el maldito futbol. Gracias a el me enamore del cine, y quería ser cineasta, quería ser el que dijera “¡Acción!” y mangoneara a todos para poner en film lo que se tenía en su cabeza. Cuando mamá murió yo me quede con todas las películas y las miraba una y otra vez, mi hermano se concentro en sus estudios y yo me quede con films de Hitchcock, Carleone, Kubrik y De Palma que mamá no me dejaba ver de pequeño.

Salí a comprar más cigarros y todavía estabas dormida Alicia. Yo solo podía imaginar que tipo de cosas soñás, porque tenías una sonrisa promiscua y tus ojos se movían rápido detrás de tus parpados. Cerré la puerta con cuidado para no interrumpir tu sueño que podía ser erótico conmigo y bajé las gradas.
En ese momento pensaba, porque había dejado mi sueño de ser director. Papá también sufrió cuando murió mi madre pero no decía nada, odiaba que viera películas todo el día. Lo odiaba porque mamá amaba las películas y odiaba que le doliera pensar en que mamá amaba las películas; amaba, tiempo pasado.
Y papá me decía. “¡Carajo Nicolás! Apaga ya esa mierda de televisión y hacé algo por tu vida.” Yo tenía 15 y si no veía films viejos veía porno, 15 años y ya me sentía todo un rebelde “ultraviolento” como Alex de La Naranja Mecánica. Y le decía a papá:
-Eso hago, estoy analizando esta película.
-¿Por qué no analizas tu tarea de matemáticas mejor? Porque te esta yendo del culo en la escuela.. ¡Hacé algo por tu vida, ya estas grande!
-No me importan las matemáticas viejo, yo voy a ser cineasta. ¿De que me van a servir?
-Te van a servir cuando seas contador como yo ¿Cineasta? No me hagás reír.. yo pensé que ya habías pasado esa etapa de spaggetti westerns.
-¿Algo productivo? ¿Como beber cerveza y ver el futbol decís? –Le dije mientras le quitaba el control y encendía el televisor. Y el me pegaba en la mejilla con toda la ira acumulada del trabajo, las cuentas y su equipo que había empatado ese mismo día.

Luego de escuchar eso tantas veces, de mi papa, del director, de mis abuelos y del orientador vocacional. Decidí dejar mi sueño de ser cineasta, no por sumiso, no. Lo dejé porque me había vuelto indiferente y aburrido, hice lo que papá quería, todo menos ver el maldito futbol. Ya solo soñaba mientras dormía y hacia mi deber de matemáticas y en ese tiempo también comenzaba a fumar.
Pero ahora ya nada me impedía volver a soñar. Llevaba años de no hablar con papá y el maestro y el orientador vocacional estaban o muertos o haciendo mierda los sueños de alguien mas. Ahora tenía un apartamento y todavía muchas películas viejas de las de mamá. Ahora tenía a Alicia que me decía: “Pobre Nico, te olvidaste de soñar en la época más bonita, yo a esa edad me escape de casa y trabajé de malabarista en un carnaval. Pero vos tenés algo que yo no tenía a esas edad, a vos ahora te sobran las ganas y te faltan los años, viejo.” y reía mientras me ponía la mano en su mejilla. Pero no se, yo soy solo un perito contador cinéfilo.

Llegue a la abarrotería de don Meme, me acerque al mostrador.
-Buenas…
-¿Que tal Nico? No me diga ¿Marlboro rojo?
-Usted me conoce don Meme, si… -Mientras se daba la vuelta para sacar mis cigarros del estante mas alto, aquel viejito medio ciego se me hizo a mi padre.
-¿Usted que quería ser de grande Meme? –Se acerco con la cajetilla en la mano.
-Pues, yo quería ser contador mijo.. pero en esos tiempos la carrera era muy cara y a mi me quedo la abarrotería de mi padre.
-Yo soy contador y créame, no es tan genial.
-Pues si, pero es triste no ser lo que uno quiso, pasan los años y la vida de uno se queda vacía con todos los estantes llenos. ¿Usted que quería ser?
-Yo quería ser Clint Eastwood, bueno, gracias Meme, cuídese… -Le pague y salí con escalofríos.

Pensaba en que no quería ser como don Meme, viejo, no solo por viejo sino también por su vida vacía y sus estantes llenos. El también heredo algo de su viejo, una abarrotería y yo una indiferencia total a cumplir mis metas. Meme y yo éramos el mismo, tal vez en un universo paralelo de esos que comparten el mismo espacio físico. Tal vez Alicia tiene razón y yo todavía estoy a tiempo.
Regrese al apartamento y ya no estabas, maldita. Alicia solo me ponés a reflexionar sobre mi mugrosa vida y cuando tengo una revelación nunca estas para contártela, me senté en el lado de la cama desordenado en que dormís todas las noches y vi en la cama una nota:


“No me puedo quedar a desayunar, te veo en la noche. Me gustás Nico. P.D ¿Querías ser director? Yo quise ser actriz una vez, escribíme una película. –A.”


Que fea tu manera de dejarme sentado en la cama con una cajetilla llena en la mano y la cabeza repleta de ideas. Pero que bonita tu manera de inspirarme a seguir mis sueños de la infancia.
Tomo mi cuaderno y empiezo a escribir. Hoy saldré a cazar conejos grises con mi Magnum 45.

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