Capitulo 4
Alicia estaba en la cama, para mi sorpresa había cumplido su
promesa y se había quedado.
Yo la veía desde el sofá, fumándome un cigarro; el ultimo de
la cajetilla.
Me había pasado la noche murmurándole al oído mis sueños más
extraños. Como aquel del conejo color gris concreto que me perseguía corriendo
por la playa. También le conté de mi vida, de mi hermano que es doctor en algún
importante hospital en la parte alta de la ciudad, de mi papá que era un
cascarrabias y apenas hablaba, si lo hacía era para decir algo de la dirección
técnica de su equipo favorito de futbol (como odio el futbol).
Le contaba de que cuando era niño todavía tenía sueños que
seguir y no conejos grises que me perseguían a mi, de niño quería ser
astronauta, también quería ser bombero y luego quise ser Clint Eastwood.
Le conté a Alicia de aquel suceso que marcó mi vida. De
cuando mi madre murió de una enfermedad neurológica muy extraña en el hospital
de San Pedro, yo tenía 11 años y lloré como desconsolado, llore como nunca lo
había hecho y nunca lo volvería a hacer en mi vida. Con mi madre murieron parte
de mis sueños, cuando tenia 11 le dije a mi mamá que quería ser Clint Eastwood
y ella me decía “Hijo tu puedes ser más que Clint Eastwood.” Y yo no lo
entendía, a el era tan increíble, era vaquero y detective, tenía una Magnum 45,
era un tipo rudo y no se la pasaba todo el día mirando el maldito futbol.
Gracias a el me enamore del cine, y quería ser cineasta, quería ser el que
dijera “¡Acción!” y mangoneara a todos para poner en film lo que se tenía en su
cabeza. Cuando mamá murió yo me quede con todas las películas y las miraba una
y otra vez, mi hermano se concentro en sus estudios y yo me quede con films de
Hitchcock, Carleone, Kubrik y De Palma que mamá no me dejaba ver de pequeño.
Salí a comprar más cigarros y todavía estabas dormida
Alicia. Yo solo podía imaginar que tipo de cosas soñás, porque tenías una
sonrisa promiscua y tus ojos se movían rápido detrás de tus parpados. Cerré la
puerta con cuidado para no interrumpir tu sueño que podía ser erótico conmigo y
bajé las gradas.
En ese momento pensaba, porque había dejado mi sueño de ser
director. Papá también sufrió cuando murió mi madre pero no decía nada, odiaba
que viera películas todo el día. Lo odiaba porque mamá amaba las películas y
odiaba que le doliera pensar en que mamá amaba las películas; amaba, tiempo
pasado.
Y papá me decía. “¡Carajo Nicolás! Apaga ya esa mierda de
televisión y hacé algo por tu vida.” Yo tenía 15 y si no veía films viejos veía
porno, 15 años y ya me sentía todo un rebelde “ultraviolento” como Alex de La
Naranja Mecánica. Y le decía a papá:
-Eso hago, estoy analizando esta película.
-¿Por qué no analizas tu tarea de matemáticas mejor? Porque
te esta yendo del culo en la escuela.. ¡Hacé algo por tu vida, ya estas grande!
-No me importan las matemáticas viejo, yo voy a ser
cineasta. ¿De que me van a servir?
-Te van a servir cuando seas contador como yo ¿Cineasta? No
me hagás reír.. yo pensé que ya habías pasado esa etapa de spaggetti westerns.
-¿Algo productivo? ¿Como beber cerveza y ver el futbol
decís? –Le dije mientras le quitaba el control y encendía el televisor. Y el me
pegaba en la mejilla con toda la ira acumulada del trabajo, las cuentas y su
equipo que había empatado ese mismo día.
Luego de escuchar eso tantas veces, de mi papa, del
director, de mis abuelos y del orientador vocacional. Decidí dejar mi sueño de
ser cineasta, no por sumiso, no. Lo dejé porque me había vuelto indiferente y
aburrido, hice lo que papá quería, todo menos ver el maldito futbol. Ya solo
soñaba mientras dormía y hacia mi deber de matemáticas y en ese tiempo también
comenzaba a fumar.
Pero ahora ya nada me impedía volver a soñar. Llevaba años
de no hablar con papá y el maestro y el orientador vocacional estaban o muertos
o haciendo mierda los sueños de alguien mas. Ahora tenía un apartamento y
todavía muchas películas viejas de las de mamá. Ahora tenía a Alicia que me
decía: “Pobre Nico, te olvidaste de soñar en la época más bonita, yo a esa edad
me escape de casa y trabajé de malabarista en un carnaval. Pero vos tenés algo
que yo no tenía a esas edad, a vos ahora te sobran las ganas y te faltan los
años, viejo.” y reía mientras me ponía la mano en su mejilla. Pero no se, yo
soy solo un perito contador cinéfilo.
Llegue a la abarrotería de don Meme, me acerque al
mostrador.
-Buenas…
-¿Que tal Nico? No me diga ¿Marlboro rojo?
-Usted me conoce don Meme, si… -Mientras se daba la vuelta
para sacar mis cigarros del estante mas alto, aquel viejito medio ciego se me
hizo a mi padre.
-¿Usted que quería ser de grande Meme? –Se acerco con la
cajetilla en la mano.
-Pues, yo quería ser contador mijo.. pero en esos tiempos la
carrera era muy cara y a mi me quedo la abarrotería de mi padre.
-Yo soy contador y créame, no es tan genial.
-Pues si, pero es triste no ser lo que uno quiso, pasan los
años y la vida de uno se queda vacía con todos los estantes llenos. ¿Usted que
quería ser?
-Yo quería ser Clint Eastwood, bueno, gracias Meme, cuídese…
-Le pague y salí con escalofríos.
Pensaba en que no quería ser como don Meme, viejo, no solo
por viejo sino también por su vida vacía y sus estantes llenos. El también
heredo algo de su viejo, una abarrotería y yo una indiferencia total a cumplir
mis metas. Meme y yo éramos el mismo, tal vez en un universo paralelo de esos
que comparten el mismo espacio físico. Tal vez Alicia tiene razón y yo todavía
estoy a tiempo.
Regrese al apartamento y ya no estabas, maldita. Alicia solo
me ponés a reflexionar sobre mi mugrosa vida y cuando tengo una revelación
nunca estas para contártela, me senté en el lado de la cama desordenado en que
dormís todas las noches y vi en la cama una nota:
“No me puedo quedar a desayunar, te veo en la noche. Me
gustás Nico. P.D ¿Querías ser director? Yo quise ser actriz una vez, escribíme
una película. –A.”
Que fea tu manera de dejarme sentado en la cama con una
cajetilla llena en la mano y la cabeza repleta de ideas. Pero que bonita tu
manera de inspirarme a seguir mis sueños de la infancia.
Tomo mi cuaderno y empiezo a escribir. Hoy saldré a cazar
conejos grises con mi Magnum 45.

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